Las relaciones entre personas van, y vienen, y van. Todas las formas de contacto actuales son como llaves. De distintos tamaños y formas, pero con un mismo propósito: tener acceso a algo del espacio y tiempo de cada persona. Qué ocurre cuando las llaves pueden estar en manos de cualquiera? Qué ocurre si cedés las llaves de tu hogar a cualquier individuo? Qué ocurre cuando cualquiera cree que tiene acceso a tu hogar en cualquier momento, con o sin tu consentimiento...? Para evitarme mayores cuestionamientos y economizar esfuerzos (o cuestionar otras cosas, y fingir no haber malgastado mi tiempo), voy bloqueando los accesos y tapiando los cerrojos más accesibles. Doy valor a mi espacio (y tiempo) en esta vida a través de vínculos de reciprocidad. Quien comprende la reciprocidad, tiene de mí una llave. Quien no la comprende, también... pero se sorprenderá al hallar una puerta, tal vez, permanentemente cerrada. A menos que esa persona pida disculpas, lo cual en estos tiempos modernos de de...
que se va haciendo al andar.