Odio. La. Hipocresía. En días de otoño o de llovizna, las cicatrices en la espalda dolían de forma trémula. El aspecto del lugar tampoco ayudaba a la invocación del olvido, sino que inexorablemente, atraía presentes ya convertidos en espíritus. Con cada segundo comienza una idea, con cada minuto una acción, con cada hora, una vida. Desde que empieza a que termina, el tiempo pasado no vuelve. Si no se ha llegado a perdonar, es tiempo resentido. Si no se ha llegado a olvidar, es tiempo de agonía. Si no se ha aprendido de la experiencia, es tiempo perdido. Pese a la facilidad de palabras, hijas de una fascinación por las Musas de Antaño, al vagabundo nunca le gustaron las palabras. Eran para él como cadenas muy pesadas, que pese a estar ocultas bajo la arena se aferran firmes a los talones y a las muñecas. Cuando no hay libertad de movimientos, decae y envejece un poco más el alma, pensaba para sus adentros. La palabra endulza como la miel, y apuñala por la esp...