Gracias a las desilusiones por fortalecer mi convicción. Gracias a los golpes recibidos por templarme la voluntad a punto férreo. Gracias a las traiciones por forjar mi sentido de justicia. Gracias a la tristeza por enseñarme a sonreír sin vergüenza. Gracias a los fracasos, por exaltar el sabor de mis victorias. Gracias, miles, a todo lo que no pudo ser, porque por ello, hoy sigo la senda que me he propuesto.
que se va haciendo al andar.