Los ojos bien abiertos, la respiración en calma, desenredando las volutas de la mente, dando forma a todos los objetivos a alcanzar. El pasado pasó, como testimonio de lo único que pudimos haber sido, y encuentra en el presente un motivo más para desvanecerse. El amor se halla como el aire todo alrededor, en una perfecta cadena de personas, almas y circunstancias: pretendemos ignorar algo que nos tiene unidos desde que por primera vez, nos enamoramos. Sólo queremos el bienestar, la quietud y la paz, la alegría, la excitación y la incertidumbre de una travesura compartida. Pedimos todo aquello que consideramos merecernos, para poder brindar a los demás nuestra mejor versión de nosotros. Por ello en la serenidad, miro y respiro sin prisas del aire que nos rodea para que cobre forma física y nítida el momento en que mis sueños, y tus sueños conmigo, se cumplan. Gracias por haber formado parte de mi vida. Y gracias al Destino por permitirnos v...