Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de noviembre, 2011

[H]irviente Displicencia

Que espere el feligrés de rodillas en su culpabilidad. Que aguarde el paciente en el hall del amoníaco. Se llena la mente de rojos sin furia, de alerta comprensible y aun peligrosa. Late en las venas el fuego del Hoy mientras las cenizas del Ayer oscurecen el Mañana. Los relojes se destruyen a mi alrededor, porque el tiempo comienza a deshilacharse. Las Horas que me apadrinan nominalmente olvidaron trocar prisa por impasse. Postrado contra mi voluntad, muchos minutos más, no pienso estar. Porque no me place traicionar, morir sin vivirme... eso no va a pasar. Que esperen los demás ese Paraíso que dificilmente disfrutarán. Que aguarden los enfermos esa píldora mágica para comenzar a amar. Porque si el corazón no se detiene mi hambre no va a cesar jamás...

[H]ojeando el Libro Maldito

"¿Es que la mujer no tiene fuerza para rebelarse, y gritar al mundo su derecho sexual, el más poderoso, el más justo, el más legal de los derechos? A nadie se le ocurriría criticar que se alimentase cuando se tiene apetito. Privarse de un deseo y una necesidad de la vida. ¿Por qué calumniar, prohibir, ese otro deseo y necesidad que es el coito? El coito es la base, el centro de la humanidad, el punto misterioso… El estómago, con relación a él, no es sino un órgano secundario, una rueda más en la máquina humana, cuya base primordial es la de perpetuarse… No podemos atacarlo sin atacar el principio de la vida… Combatirlo es grotesco, prohibirlo criminal…" - Libro Maldito, edición completa; Capítulo 3, Página 48; Biblioteca de los Sueños.

[H]asta en sueños

Advertencia: Prosa explícita. Te soñé con los ojos bien abiertos, de cara al techo, visiblemente maniatada, tus piernas abiertas de par en par, la boca de tus ansias frágilmente expuesta. Te soñé gimiendo como una loba, tragándote la saliva y mi sal, tus labios abrigando esta rigidez, tu lengua astuta, poseyéndome. Te soñé expectante y a la espera, derramando jugos dulces sobre mi pelvis, observando cómo tus besos lúbricos facilitaron la labor de la penetración. Me soñé descifrando tus enigmas, estaca en mano, buscando el corazón, tocando pezón aquí, ombligo acá, con dedos y lengua y dientes y hambre. Me soñé como el único rey de tus tierras, un tirano con el cetro como única voluntad, asestándote impulsos rabiosos y refulgentes hechizos de locura, amor, placer y vida. Me soñé elevándote al Ultimo Cielo en un chorro de estrellas fugaces y semen, robándote cada pizca de aliento, amándote sin límites, sin ninguna pared.

[H]oy sin ayer

Da igual si trajiste con vos la lluvia, o si golpeaste mi puerta arrastrada por la tormenta. Restemos importancia a la cena improvisada, si notaste en mis besos que quizás ya te esperaba. Centrémonos en las voces, las miradas, las texturas, en todo aquello que confirma que esto no es un sueño. Mirémonos a los ojos, mientras sonreímos con picardía y juguemos a que volvemos a encontrarnos por primera vez. Seguime hasta mi habitación, después de nuestra ducha y elegí alguna de mis remeras para taparte la vergüenza. No prestes atención al movimiento de mis manos: limitate a sentir su recorrido en tus caderas. Recostate ahí, en donde el colchón sugiere tu silueta; sentí la fragancia de algún tiempo atrás una vez más. Podes cerrar los ojos e imaginar mi próxima maniobra, o fantasear conque encuentre nuevos rincones para darte placer. Aferrate fuerte al motor de mis fantasías, grabame tus uñas en la corteza de la memoria, y disfrutemos juntos de este viaje en el tiempo en el que no hay más s...

[H]ermético

El símbolo marcado de tendones, sendero de toros en estampida. El color con el dorado del rojo vivo, labial y ojos de la dama Deseo. Las dimensiones largas, anchas y aristas, datos para la cuarta: la memoria. En mi boca un grito ahogado una vocal y la inicial que me define al final de tu último jadeo.

[H]ueco descargo

Vos te preocupás por el de los demás en tanto y en cuanto eso no te prive de ocuparte del tuyo. Vos lo permeás de ansiedad y miedo como si lo cubrieras de cuidado y regocijo. Vos lo defendés de terceros agresores, pero no lo ponés a salvo de vos mismo, su peor enemigo de todos.  Vos te encargás de satisfacer sus necesidades sin reparar en los riesgos de convertirlo en un inadaptado caprichoso. ...y a sabiendas de todo esto, decidís desoír toda advertencia temprana hasta que termina siendo demasiado tarde y aparece alguien más a quien culpar de tu erróneo accionar. Tomar el ombligo como epicentro de todos los problemas es una mecánica inútil en cualquier relación interpersonal.

[H]umanos ruegos

Besame con dulzura y sujetame con tus piernas: estar tan dentro tuyo me enloquece y me desata. Abrite más, agarrame fuerte, porque la muralla que mantiene cautiva tu libertad está siendo arrollada por el ariete de mi cópula. Mordeme sin malicia, cabalgame sin piedad: tus caderas me santifican y me crucifican. Aullá, aferrate a la almohada. salió la luna, radiante y blanca de mi pecho aunque estés de espaldas, debés rendirle tributo. Llorame en tu clímax, protegeme de la muerte: contener esto nuestro tanto, me reseca y me desnuda.

[H]ondo

 Advertencia: Prosa explícita. El rostro, de cara a la almohada cubriendo sin asfixiar. la boca mojada en ganas, ahogando gritos. Los pechos sacudiéndose con cada embestida de tu corazón. Tus piernas, bien abiertas, las rodillas, sobre la cama, tus nalgas, entre mis manos. Duro, rápido y ágil penetrándote con furia; Sacerdote, adorador y discípulo del altar a tus caderas. Así hasta agotar cada luz, hasta que tus piernas no te sostengan, hasta que mi boca se olvide de tu nombre, te quiero conmigo.

[H]asta mañana

Esta madrugada, perdido en ensoñaciones, jugaré... A imaginar tus ojos, con la mirada alerta ante el entorno, buscándome en los rincones, tanto frente a vos como al otro lado del espejo. A ser el intruso en tus oídos, filtrando voces, palabras y ruidos, a la pesca de alguna octava, de alguna melodía que despierte como las mías, tus ganas. A inspeccionar todo con tus manos, tanteando cada superficie y cada textura sin conciencia y sin vergüenza comparándolas con la forma en la que fantaseás con mi piel. A catar cada trago, con deleite, ansiedad, lengua, brío y sed verdadera con la esperanza de hallar al fin de la copa un mínimo del sabor que en tu boca llevan mis labios. Desde luego que estaré allí. Seré la sombra proyectada en los pliegues de tu ropa interior, cuando te desnudes. Seré la inquietud en tu vientre con cada segundo que transcurra de esta distancia. Seré tu más negro temor, y también tu desvergüenza, nadando cual lengua en la palidez de tu inocencia. Seré ese fáli...

[H]oy (no)

Hoy el Sol brilló en abundancia, carente de calor. Trinaron los pájaros, con su melodiosa voz, sin armonías. Con todos los sentidos abiertos, observo, sin mirar. Siento pesadez en mis muslos, y alma, y brazos. Hoy no seré animal, ni un amante impetuoso, no provocaré a tus otros labios y tampoco morderé estos. Mi espalda carga estoica el peso de la inmortalidad, y por ello ahora, sólo desnudo me he de acurrucar. Acariciá mi cabello bajo la luz de las estrellas, sentí la seda sobre las venas de mi cuello exaltado, susurrame bendiciones que protejan a mis demonios, ahogá mi temor a la luz con tus dedos en mi frente. Pues he caminado mucho, y busco el abrigo de tu pecho; en mis párpados hay una palabra que sólo podrán leer tus ojos; en el silencio de tu compañía me arriesgo a buscar la calma, y antes de seguir ardiendo, mis leños primarios precisan de cuidado. Acompañame esta noche, simulando haber jugado a los placeres; sin más que tu belleza abrigame la boca, sin ...