A los ruidos de lo mediocre ya te has acostumbrado y así tus días y sus noches has, de facto, hipotecado. Pierde valor tu tiempo tan finito y malgastado tan lejos de lo sublime tus sentimientos, agotados. Te observo dando vueltas como el zorro acorralado por la jauría de los tontos como el vino que está aguado. Y yo seguiré mi camino hacia el horizonte marchando porque hay miles de personas que allí me están esperando. Para vos el caudal de mis versos, se ha secado: pues no queda tiempo ya para estar acá parado.
que se va haciendo al andar.