No hay complejidad ni diversidad en el monótono uso de metáforas dispares o analogías desfasadas. No importa en cuántos miles de colores el fenómeno de la refracción deshaga la luz al traspasar una copa con líquido, si lo que se busca es nada más que ahogarse en un vaso de agua, el recurso por excelencia de los débiles de espíritu. Pretenderse incomprendido es más sencillo que hacerse entender. De esa forma siempre la responsabilidad va a ser de los otros. Hábil. En las mentes que buscan complicar lo más sencillo no existe barroquismo ni talento alguno, sino tan sólo un artificio literario que pretende separar en capas lo que no puede dividirse, obedeciendo a un manuscrito tan fantasioso como inaplicable, a una parodia de telenovela extranjera. El arte en todas sus formas define al ser humano, azuza las reservas de creatividad, otorga nuevos puntos de vista. Es el ser humano el que crea el arte, y no a la inversa. Lógico. Un talen...
que se va haciendo al andar.