A gotas de una canilla mal cerrada se asemejan los pensamientos en la mente: sonidos producto del descuido, la omisión, la negligencia, o el hastío. Repaso una y otra vez, para mis adentros la fórmula que me conduce a los errores. Y como sombra de un arrepentimiento se siente el pesar en el sabor del paladar. Tengo la sensación de estar gritando mientras me rodea una habitación sorda: a través de las ventanas se ve transcurrir la mediocre vida de quienes están afuera. Y desde aquí parecen tan risueños y conformistas, casi intuyendo que los une la ignorancia colectiva, como quienes leen la palma de la mano en las ferias y en lugar de farsantes, se apodan estudiantes de hechicería. El Sol sale para todos, y todo sentir, es circular... sin embargo son momentos sumamente fatales los de ver la gente alimentar perros desdentados, y pensarlo tan fuerte que se lee en todo el cuerpo. Tal vez sólo pueda verse desde acá, y por ello me harté de estar en este sitio donde...