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Mostrando entradas de abril, 2014

Susurros

Si el alma fuese una barca encontraría navegando a la mía en el centro de un mar turquesa por vientos naranja, mecida. Todos los horizontes visibles desde ahí mostrarían los sueños y las ilusiones en exactos y equidistantes puntos de fuga: tan probable espejismo, o ansiado oasis...? Si el viento empujara una barca mantendría avanzando a la mía por firme senda, con la sensación de que la única certeza, es la duda. Por ello toda causa emprendida   en causa perdida se convertirá, y haya espejismo, oasis o algo más no queda más que atreverse a seguirla. Si el Destino guiase una barca estaría agitando los remos de la mía en pos de trazar senderos perfectos a los que solemos llamar Rutinas. Llegará un Naufragio Inevitable, del que no habrá fecha exacta, y del que se escuchan susurros en el silencio entre latido y latido. Si el cuerpo fuese una barca estaría dormitando la mía, con los sueños como abrigo de las esperanzas vertidas.

Horizonte

Sonrisas sin dolor, fluyendo a mares quemando el pecho con chispas de algarabía; puertas que consumidas por la pasión se abren. La lejanía y la soledad marchan hacia el horizonte, de la mano. Nunca ya más, volveremos a permitir que las rutinas nos devoren el deseo de yacer enraizados en el mismo lecho.

Sobrevivir

Es tan poco el tiempo y tanta la crueldad de no comprender a quien tenemos enfrente ni de aprender de quienes dejamos atrás. Estos senderos heridos de espacio y tiempo que con cicatrices escriben la palabra "Destino" hacen que todo esfuerzo parezca inútil. El miedo y el egoísmo envenenan el agua de la que bebemos desesperados para sobrevivir persuadidos por el deseo de avanzar sin dificultades. Cada huella que marca nuestros pasos convierte todo pasto en hierba muerta como recordatorio eterno de lo pasajero del ser. Sin embargo, caminamos sin saber por qué llenando el vacío con ausencias y hiatos y cuando no podemos hacerlo, nos arrastramos. Pero marchamos con el horizonte por delante, en una ruta tan enorme que engaña los sentidos y en sus magnitudes nos priva de sentir todo progreso. No cambiará lo que parezca ser real, ni lo que deje de serlo; tan sólo nos resta proseguir, porque hemos elegido eso.

Sombras

El salón se percibe eterno y circular de rojo en las velas y negro formal; suena una melodía por años, perdida y las dos figuras deciden pues, bailar. El, de rigurosa y blanca etiqueta cual destello blanco en negras vetas, un detalle rojo, pañuelo o sangre asoma al bolsillo en grácil pirueta. De nieve y seda está ella vestida negros sus ojos, en su mirada atrevida, estrella y diamante en collares de perlas relucen en su tez como brilla la vida. Son pasos lentos, firmes, grabaados los que los llevan a tomar prestados los subterfugios de los seres animales a los que representan, enmascarados... El porta la efigie de plata del Lobo sus ojos penetran en forma y en modo; su hocico susurra las notas más graves del viento y la piedra, del agua y el lodo. Ella se abriga tras rostro de Zorra de ojos dorados y cuerpo de angora; enigma y belleza que danza extasiada ajena al torrente que forman las horas. Miradas que van, de la mano en vaivén en un mudo momento, sin ...