Si el alma fuese una barca encontraría navegando a la mía en el centro de un mar turquesa por vientos naranja, mecida. Todos los horizontes visibles desde ahí mostrarían los sueños y las ilusiones en exactos y equidistantes puntos de fuga: tan probable espejismo, o ansiado oasis...? Si el viento empujara una barca mantendría avanzando a la mía por firme senda, con la sensación de que la única certeza, es la duda. Por ello toda causa emprendida en causa perdida se convertirá, y haya espejismo, oasis o algo más no queda más que atreverse a seguirla. Si el Destino guiase una barca estaría agitando los remos de la mía en pos de trazar senderos perfectos a los que solemos llamar Rutinas. Llegará un Naufragio Inevitable, del que no habrá fecha exacta, y del que se escuchan susurros en el silencio entre latido y latido. Si el cuerpo fuese una barca estaría dormitando la mía, con los sueños como abrigo de las esperanzas vertidas.
que se va haciendo al andar.