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Mostrando las entradas etiquetadas como Ficción

Volví

   L a playa era la misma: pasteles negros con voz propia en un papel húmedo, con ligeros colores fríos en cada detalle y costa visibles; sus aguas rasgadas por telarañas de espuma repetidas a través de las líneas de horizonte que, incluso en un fotografía, no dejarían de moverse.     Había huellas visibles, testimonios de gravedad, volumen e historia  vinculando humanidad, arena y olas... Huellas en el camino, que se va haciendo al andar, de pasos constantes y personales hiriendo ese límite entre el líquido y el sólido que, como el cemento fresco, es capaz de oficiar en lugar de la memoria.    El cielo tenía el mismo color: sedas de ciruela esbozando una tormenta, aguas eternamente quietas, brillando con luz prestada. Refracciones de rosas, azules y violetas fugaces, fogosos, eternos y fríos.    Las estrellas brillando explotaban cual fuegos artificiales en la distancia; sus chispas mudaban colores, destellos dorados en astilla...

Al volver

   Érase una vez, un muchacho pensativo e inquieto, al que regalaron una vez un boomerang. Un boomerang que siempre al ser arrojado, volvía. A veces tarde, pero volvía.    En un principio se negaba a ser arrojado, otras veces cortaba tanto el aire que a la distancia hería. En más de una ocasión un capricho o el otro impedían entre ambos todo contrato, pero muchas más veces se amontonaban en plural los recuerdos gratos.                                                                                              ...

Nuevamente

El cielo espera a la noche acercarse en un lienzo color violeta; los árboles crujen, despertando de un sueño quieto. La tierra está seca a la vista, negra al tacto con cada paso. Las primeras estrellas brillan, musitando su blanco ulular. A través de la brisa desnudándose, van mis huellas una vez más, recorriendo el camino sin pausas y con algo de prisa para apropiarse del aroma de montes y praderas, para granjearse el tacto de los dedos tiernos como la hierba, para morder las bayas húmedas y rosas, gruñendo de expectativas, para de a una lamida por vez, aliviar el dolor de todas sus heridas... Nuevamente en nuevas tierras, me siento una vez más, vivo. Nuevamente en exóticos senderos, Me siento un poco más, lobo.

Aullido en Lunae

La brisa de madrugada extinguió todo calor terrenal, más aun, mi alma arde de azules e infierno dentro de mi cuerpo. Siento crecer cada cabello, aguzarse cada mirada, hallar en detalles a la presa escondida. Mi olfato es agudísimo, penetrando a través de las volutas de mi propio cigarrillo: siento la ansiedad,  oigo la respiración entrecortada, veo el rubor y la inquietud en el aura, y huelo el deseo; el tuyo, el mío. Se han destrozado las cadenas de voluntad que aprisionaban a mi bestia en la somnolencia del quizás. Cada pieza de mi vida es violentada por el instinto, ese mismo instinto cautivo tras murallas de racionalización implacable, ese mismo instinto que tantas veces tuvo razón sin exigirla, ese mismo instinto con el que a través de generaciones y en cuna de luchadores, he nacido. No hacen falta lunas llenas cuando las hijas de Selene celebran su razón de ser: su lunae. El último suspiro de los amantes que se han consagrado a Venus. La agonía de las S...

Crime.

Una caricia en el aire de su perfume, el refugio de la palma de sus manos, los ecos de su voz esbozando una llamada íntima. Si esta noche he robado, han sido las sensaciones que nunca podrían ser mías. Otros verán en este celular táctil algo que parece tener valor, y no lo tiene.