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Mostrando entradas de diciembre, 2011

[H]iriente Lascivia

Advertencia: Prosa explícita. Vienes y vas por los rincones de mi mente, dejando en cada sitio prohibido, una prenda íntima, para llegar finalmente desnuda y con la piel ansiosa a recostarte en el lecho de mis impulsos más fuertes. Tus pechos siguen el ritmo de tu movimiento, que en cada paso y vaivén, en cada pliegue y gota, a la sombra de cada susurro, en la luz de cada secreto, dibuja elegantemente cada letra de mi nombre. Veo tus pequeñas manos acariciando la tersura de tu dermis como el águila arrogante toca rasante las aguas marinas, hasta llegar a tu pequeño cofre, de tesoro carmesí... lentamente palpando con suavidad, se abre el húmedo candado. Puedo ver tus dedos hundirse en tu interior, rasgando sin penurias el velo que te convierte en una zorra anhelante de suspiros, inundada de gemidos y grititos, siento esa locura libidinosa corroyendo tus sentidos. Se ve en la tensión de tus muslos sonrosados y tibios, en la boca hinchada que...

[H]ábitat de Ensueño

Ver la luz colarse en tus cabellos, latir afín al ritmo de tu pequeño tambor, sentir vello y seda tomarse de las manos, buscar un nuevo gusto en los modales de nuestros labios. Congelar marcha del tiempo toda... bañado en tus suspiros y sudor, aferrado a tu inocencia y candor, de tus risas y quejidos, amo y señor. Buscar la seducción en cada alegato y juramento. Amarnos salvajes, contando cada estrella en el cielo, ofrendarte bronce e incienso en risas y caricias, hacer de los ecos mudos, nuestro único secreto. Cada día un nuevo plan, cada noche un nuevo juego, con mi cabeza en tu regazo, a salvo de daños forasteros es mi ambición, la meta por la que aún espero... Anclado en tu espalda, con mis brazos como alas, Te quiero.

[H]ojas y Sal

Besos de pan, en migajas para palomas. Caricias de sal, realzando cada mejilla. Amor en aceite, derramado por los cuerpos. Masajes de hojas verdes, refrescando toda piel. Vergüenzas destiladas en vinagre, de ellas prescindimos. Gemidos de limón, tan ácidos como exóticos salpicaremos. Las horas son entremés, las palabras son suplemento.

[H]arto

Deseo gritar de forma estridente y arrolladora; que no quede molécula en mi cuerpo sin agitarse, gritar sin pausa, sin importar más nada, hasta evacuar de mi interior todo sonido. Deseo que mi voz, como un dragón de leyendas abra sus alas descomunales y se eleve al Cielo, para caer luego en picado y sobrevolar toda la Tierra, y para estallar, agónicamente, en una tormenta de alaridos. No quiero oir a mi mente pensar. No quiero sentir a mi corazón retumbar. No quiero reír, tampoco quiero llorar. Lo único que quiero, es gritar.

[H]ambre de Cacería

Advertencia: Prosa explícita. Te veo correr justo delante mío,  a poco más de un salto de distancia, sonriéndome pícara, ágil, e impúdicamente desnuda. Buscás con tu carrera veloz agitarme, arrebatarme el aliento que me refresca el alma, en esta cacería tan placentera y tan eterna. Veo el contoneo de todo tu cuerpo en velocidad, fundiéndose en el verde de una pradera majestuosa, en una alfombra de hierbas desfloradas por tus huellas. Sin perderte el rastro, más y más te alejás mientras tus feromonas se clavan en mi olfato, rogándole a mi sexo otro erecto y tibio amanecer que arrebate el tesoro que resguardan tus piernas Veo en tus ojos la desesperación, el éxtasis fluyendo, deshaciendo la luz clara en millones de colores fuertes mientras pequeñas gotas de néctar navegan por el aire, y como el rocío, salpícanme en mi orgullo, en mis dedos... La brisa matinal nos renueva el oxígeno alucinante. Sugiere una profunda paz, un segundo de ...

[H]erejía y Lógica

[...] Tengo aprendido un acto de prestidigitación para hacer abrir tus piernas con un pase de manos, para elevar tu temperatura espiritual con una mirada, o para hacerte vibrar completa, sólo con mi lengua. Tengo en mis bolsillos palabras doradas y piedras negras, para aprisionarte elegante mientras probás mi saliva, para acelerar tus latidos mientras mis labios te acarician, para endulzar la acidez de mi libido saboreada en frutillas. Tengo pendientes y sombras lánguidas colgadas del pecho, para hipnotizar tus caderas con el ritmo de mi pálpito y sexo, para cobijar tenuemente el pudor en tu voz en nuestro acto, para censurar a ojos extraños la visión de tu flor carmesí, inflamada. Tengo sobre mí gitanas piezas de experiencia en actos de magia; tengo papiros y libros, a saber y ya sabidos, para hacerte gemir. tengo sobre mí la maldición del errante, que camina y camina: no tengo más hogar que mi corazón, porque a todo él lo llamo casa. Una llave que nunca he obse...

[H]iato al Embrujo

Advertencia: Prosa explícita. Privémonos de la magia mundana; de esa desilusión de vestidos y máscaras. Deshagámonos de las pieles, mentirosas: desnudémonos al completo, almas al aire. Que tus pezones ansiosos sean soles ardientes atacados por la lluvia de mi saliva... que tu pelvis sea un cántaro de luz pura en el que mi deseo amarre anclas sin limitantes. Que los genitales sean abismos de ramas firmes, dejando atrás su forma, tamaño y color: que exploten nuestros sexos, supernovas en una colorida y obscena acuarela de sensaciones. Que los corazones se tornen ritmo de tambores, ancestrales, precisos, crueles en su palpitar, para que se sacuda la Tierra toda con tus aullidos en cada descarga de placer, agua, orgasmo y hoguera. Ya habrá tiempo de cortesías y etiqueta, obligados a fingir ser algo que no queremos. Sólo por hoy seamos Universo sin fronteras... sólo por hoy, amémonos como deseamos hacerlo.

[H]onda siesta

Advertencia: Prosa explícita. En algún lugar del mundo el sol descuelga de su cénit, dando frescura a la parte más verde de una enorme arboleda. Me robo ese paisaje de ensueño, en donde los colibríes son sólo azul y cyan, para colorear los vitrales de tu habitación en Onira. Convierto mi cuerpo en bandada de cuervos de obsidiana al cerrar los ojos, esa obsidiana que sobrepasa el negro, tras las inclemencias de la vida. Vuelan por ello veloces y temerarios, cruzando kilómetros en instantes, para colarse en el dintel de todas tus puertas. Con elegancia veterana se acercan hasta tu silueta mordida por seda, y con sus fríos picos, sin tocarte la piel, te desvisten con sigilo. En el fondo de sus ojos rojos, antes de volver a ser de mí una parte, quedará eternamente grabada tu efigie adormilada de pechos blancos. No dejo de observar cómo el cabello acaricia tu cabeza, revuelta, y enmarca la firmeza delicada de tus hombros, cuello y clavícula. Mis rodill...