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[H]endidura e inflexión

Aun prosigue este sendero.   Con mayor claridad se comprenden sus luces y sus sombras, esta vez. Como todo viaje cuya duración es la vida entera, aun se anticipan imprevistos, viejos fantasmas, palabras a medio decir y frases del todo hechas. Justo sería mencionar también, la ausencia de lágrimas y de dolor.

[H]echos

De materiales dóciles, volátiles, algunos, intangibles, pero siempre presentes. Con formas y tamaños ambiguos, personales, subjetivos, y hasta ilógicos, pero son , al fin y al cabo. No los podemos palpar, más lo podemos sentir. Y aquello que mejor sirve para describirlo, es aquello que menos valor tiene, en contraste. Hechos; no palabras.

[H]eridas sin cicatriz

Un designio de la distracción, una llamada de atención, algunas veces una prueba irrelevante sobre nuestra hidalguía, o una alarma biológica que intenta decir algo, básicamente, así podríamos llamar a una herida. El calor febril que todo tiñe de rojo en su lento manar; el castigo al exceso que no se supo desaprovechar; la voz de las venas y arterias con las puertas abiertas: así se sintetizaría el sangrado. Una marca que es huella de caminos pasados y errores constantes. Un souvenir del peligro enfrentado, o del trofeo a la cobardía. La última advertencia, o la primera evidencia del fin de una vida. Eso define a una cicatriz. En cada palabra hay una espada, y en cada desilusión una enseñanza. Aquel que responde, también hiere. Aquel que no aprende, sólo sangra. De cada quien depende sobreponerse y continuar la lucha...

[H]uecos exhortos

Ya no quiero verte; porque si así fuese, exigiría jamás de vos separarme. Desoigo tu voz y tus consejos. Es la más cordial forma de desvanecer la tiranía de mi pequeñez. No me complace sentir tus latidos desnudos; ese acalorado pálpito en tu pecho sólo hipnotizaría aun más mis deseos. No pienso, ni calculo, tan solo, decreto: no voy a esclavizarme a este desenfreno que siento.

[H]ebras de refracción

La vemos allí. Fuerte. Decidida. Rival; y a veces, compañera. La mujer independiente quizás iguale, en majestuosidad, al más bello retrato renacentista, que tocado por el sabio paso del tiempo ha endurecido algunas líneas, y suavizado en contraste el resto de la composición. Más que capaz: brillante. Profesional. Digna oponente. Inalcanzable...? En esa armadura contemporánea que conforman el maquillaje y el buen vestir, tras ese escudo moderno que es la elegancia, tras esa espada reluciente que es la cortesía, hay una luchadora inagotable; probablemente, una madre. Seguramente, una hija. Por qué no, una digna esposa. Desprovista de toda razón para luchar,   como se ve un espejo herido por el agua, veo en una mujer independiente a la creación más hermosa de esta Tierra. Y me dejo fascinar por la luz de ese reflejo, privada ya de la ilusión de su color blanco... y veo miles, y miles de colores reflejándose sin pudor, en la sencillez de mi cuerpo ...

[H]ay.

Hay Be stialidad en la ignota rutina. Hay bata ll as en la vida diaria. Hay e ngaños que duran más que las propias ganas. Hay a z ar en cada huella equivocada. Hay a marguras en conocer la verdad mal escondida... ...Y sólo por todas estas cosas, en la vida hay belleza .

[H]ielo

Sopla el viento con la furia de costumbre, y a través de ellos vuelan los últimos estertores de los muertos: lamentos sin consuelo, cobardía desde la agonía, postulados separados en sílabas incoherentes. Palabras ingeniosas y ajenas mal utilizadas, pensamientos acertados citados de forma errónea, entonación madura y grave de frases infantiles y caprichosas. Algunas mentes, sencillamente, nunca han sido la gran cosa. Nunca van a faltar maestros de lo irrelevante; Nunca van a faltar ejes de un Universo mal formulado; Nunca van a faltar los que nunca nada aprendieron; Nunca van a faltar, ni a ser echados en falta. El invierno trae hielo, y a veces evoca espejismos. Níveas y realistas pantomimas que pretendieron ser ciertas, vomitando promesas y escupiendo juramentos de granizo, pero se derritieron, impotentes, ante el primer rayo de -verdadero- Sol. Algunas ilusiones, sencillamente, nunca fueron hechas para prosperar. Son esas reflexiones qu...