En el vacío de la duda, como gotas de rocío, se posan sin premura ni esmero, los recuerdos. En una mirada perdida, con la duda como centro, pequeñas imágenes se filtran pidiendo permiso. No hay ninguna intención, ni deseo, ni esperanza, sólo ruidos de lo inanimado, ampliando la distancia. Un momento, una palabra, que monólogos inspira, buscando alejar lo que ya no es, termina por acercarlo. Muchas veces en momentos así, acabo por pensar que tan necesario es alguna veces, sólo esforzarse en no hacerlo.
que se va haciendo al andar.